El Hospital Italiano de Montevideo, cuyo nombre oficial es Hospital Italiano Umberto I, es un centro sanitario fundado en 1890.

La inmigración italiana se hizo presente en el Uruguay desde los primeros tiempos de la República. Varias razones explican el flujo inmigratorio, entre los que no fueron ajenos los problemas políticos que vivía la península italiana por entonces. Las guerras por la unidad política de Italia, que se extendieron desde 1852 hasta 1870, agravaron las divergencias iniciadas desde mucho antes. El país estaba dividido en 7 estados principales, por lo que el proceso debía comenzar por el fortalecimiento de la monarquía en torno al rey Víctor Manuel I, que al principio dominaba solamente sobre el Piamonte y la isla de Cerdeña. Por otra parte la tierra se había empobrecido, fundamentalmente en el sur, con un fuerte corolario de hambre y desempleo. Los inmigrantes en ruta hacia el Río de la Plata comenzaron a llegar en la década de 1830, provenientes, fundamentalmente, de Génova, Livorno, Palermo y Nápoles. Durante la Guerra Grande (1843-1852) la población italiana se nucleó alrededor de la Legión Italiana.
Lo que pocos deben saber es que, en realidad, hubo dos hospitales italianos en Montevideo: el primero, llamado el Hospital Sardo, ubicado en la esquina de Soriano y Paraguay, y el segundo, que recibió el nombre de Hospital Italiano Humberto 1º, el más conocido, sobre Bulevar Artigas y Avenida Italia, uno de los más bellos edificios de la ciudad.
La historia del primer hospital comenzó en 1835, cuando uno de los tantos inmigrantes enriquecidos, don Juan Bautista Capurro, compró un terreno en la entonces llamada Ciudad Nueva, calle Soriano y Paraguay, para donarlo al Rey Víctor Manuel II de Cerdeña, a condición de que este hiciera construir un edificio para dicha nación. Poco después se adquirieron terrenos linderos con el mismo destino.
La idea de construir un edificio para hospital fue consecuencia del deplorable estado de salud que existía en Montevideo. Solo estaba el Hospital de Caridad, por lo que algunos miembros de la colectividad entendieron la necesidad de erigir uno para atender a sus súbditos. En 1853 se formó una comisión con Cayetano Gavazzo como presidente y distinguidos inmigrantes como Juan Bautista Capurro, G. Manzini y el padre Cúneo.
La piedra fundamental se colocó el 22 de mayo de 1853, ceremonia reproducida por un dibujo de Besnes e Irigoyen.
Para que veamos la modernidad del procedimiento, una vez colocada la piedra fundamental, comenzaron a llover de todas partes contribuciones voluntarias. El propio rey Victor Manuel, el ingeniero Cristóbal Bonomi y varios miembros de las colectividades italianas de Buenos Aires y del Brasil hicieron su aporte.
El proyecto le fue adjudicado al arquitecto de escuela veneciana Pietro Fossatti, pero el verdadero responsable de las características edilicias fue Bartolomé Odicini, jefe del servicio del Hospital de Caridad.
Las dificultades económicas llevaron a que el edificio construido para hospital sufriera varios destinos intermedios. En el año 1860 se instaló en el edificio el Liceo Montevideano, de corta duración, luego fue utilizado militarmente y después fue útil en la lucha contra la epidemia de fiebre amarilla. Desde el año 1865 a 1870 fue transformado en Hospital Brasileño. Luego volvió a pasar a la colectividad italiana. Durante la Revolución de Timoteo Aparicio se instaló un cuerpo militar, el Cuartel del II Batallón de Guardias Nacionales. En 1873, estando desocupado, se firmó un contrato de arrendamiento con la logia masónica el Gran Oriente del Uruguay, que luego compró el edificio.
En 1910 el edificio fue, finalmente, adquirido por el Estado. Allí funcionó hasta el año 1939 la sección femenina de Enseñanza Secundaria y Preparatoria. En 1941 se instaló la Inspección General del Ejército, destino que conserva actualmente.

El segundo edificio, el del actual Hospital Italiano Humberto 1°, fue ubicado en la zona de Tres Cruces, nombre que proviene de las tres marcas que señalaban los lugares donde habían sido ajusticiados tres malhechores que asolaron la zona, por entonces solitaria. También, a criterio de algunos, tal nombre podía deberse a la confluencia de calles, avenidas y caminos, lo que lo transformaría en futuro gran centro de la ciudad, como efectivamente ocurrió.
Varios lugares posibles fueron planteados para el hospital, incluso se pensó en Pocitos, pero luego se resolvió por la zona de Tres Cruces, por entonces casi desierta.
Se hizo un llamado a concurso de proyectos del que resultó ganador el ingeniero Luis Andreoni, quien viajó a Italia para mostrar a su Majestad el proyecto, quien termino por nombrarlo Caballero de la Orden de la Corona de Italia.
La colocación de la piedra fundamental, con gran pompa, se realizó el 21 de setiembre de 1884 en presencia de altos funcionarios italianos de ambas márgenes del Plata.
El primitivo proyecto de Andreoni preveía una columnata de 270 metros de largo extendida sobre el Bulevar Artigas, de modo que hubiera llegado hasta donde hoy se encuentra el Hospital Pereira Rossell, distancia que luego fue reducida a la extensión actual.
La construcción del soberbio edificio aparejó varios problemas, a los que no fueron ajenas las diferencias entre Andreoni y el constructor Tosi, el ganador de la licitación.
Finalmente, el edificio fue inaugurado solemnemente en el año 1890, en medio de grandes festejos del gobierno uruguayo y de enviados del gobierno italiano y representantes de las colectividades existentes en América del Sur.
Una gran galería con arcadas sostenidas por columnatas dobles y cuádruples recorre todo el sector que da al Bulevar Artigas y le confiere el inefable aire de palacio florentino o veneciano que tanto llama la atención.

  • Hospital Italiano
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Crónica: Juan Antonio Varese