Fue el palomar de la quinta donde José Artigas firmó las Instrucciones de 1813 y es lo único que queda de ella. El cuidacoches de la calle Avelino Miranda todavía recuerda las palomas, pero hace dos años las aves se fueron y llegó una biblioteca barrial.
 
El 26 de febrero de 1813 Artigas estableció su cuartel general en la quinta de José Manuel Sainz de Cavia. La finca estaba sobre el camino de la Aldea, hoy avenida Italia. Lo único que quedó en pie de la quinta es el palomar, sobre Avelino Miranda y al costado del hospital Británico. El 7 de agosto de 1975 fue declarado monumento histórico nacional.
 
Veinte años después, tres estantes que siguen la línea curva de la pared exhiben 1.485 libros. La idea de ubicar allí una biblioteca barrial fue de la Comisión Congreso de Tres Cruces, que presentó el proyecto hace cuatro años, pidió la colaboración de los vecinos y pudo inaugurarla en 1994. “Todo costó mucho esfuerzo”, contó Angélica Pereira, de 59 años, una de las vecinas que atiende la biblioteca. “Calculamos lo que habíamos gastado, fuimos a la Intendencia y nos dieron la misma cantidad para terminar las obras”. El proyecto de adecuación lo hizo un arquitecto del centro comunal y fue aprobado por la Comisión de Patrimonio. Para adecuar el palomar a su nueva función, se cerraron las troneras con pequeñas ventanas de vidrio, se arregló el piso e impermeabilizó la azotea.
 
palomar cavia biblioteca
 
El gasto total fue, entonces, de 2.500 dólares. Los libros, los estantes y la única mesa fueron donados. Cada uno llevó una silla y una comisión barrial vecina regaló la lámpara. Para comenzar, la Intendencia les dio 150 tomos de una biblioteca circulante, que permanecieron tres meses. La colección creció gracias a colaboraciones individuales y de editoriales. La biblioteca es atendida por los vecinos, que se turnan tres veces por semana y tiene 130 socios lectores.
 
La semana que viene cumple dos años de vida y la comisión espera tener lista la nueva iluminación nocturna. “Ya tenemos cinco focos, donados por los vecinos”, dijo Pereira. El antiguo palomar atiende al público los lunes y miércoles, de 16 a 18 horas y los domingos de 11 a 12. Los libros se prestan a domicilio, ya que no hay lugar para lectura.
 
Nota publicada en la revista Tres del año 1996