Los uruguayos somos muy discretos al momento de abordar la muerte y, en el caso de Batlle, se la refiere muy poco al momento de contar su vida.

Basta señalar que la página de Wikipedia, adonde hoy solemos ir a buscar los datos básicos, solo se hace referencia a la fecha, pero no a la causa de muerte, ni a sus exequias fúnebres y el cortejo que convocó multitudes y que estas imágenes muestran. Quien mejor relató los últimos momentos de su vida fue el Dr. Fernando Mañé Garzón, que da cuenta de la enfermedad que lo llevó a la hospitalización y luego a la muerte.

Casi todo lo que sabemos de su enfermedad y muerte proviene de tres fuentes: el primero es el testimonio de Domingo Arena, su amigo e interlocutor, el de Evelina, la religiosa que lo atendió en sus últimos días, y el de su sobrino Luis Batlle Berres a través de una larga carta que le escribió a su hermano José, que se encontraba Francia.

Según el relato del Dr. Mañé Garzón, “su salud fue excelente hasta que comenzó a sufrir de dolores abdominales, dificultades urinarias con reiterados episodios infecciosos, es decir un prostatismo con infección urinaria”. Esta enfermedad fue causándole molestias crecientes hasta transformarse en el centro de su existencia. En consecuencia, su doctor de cabecera, Luis Surraco, indicó la necesidad de operarlo, previo a una dieta que lo haría bajar 20 kilos de peso. Batlle se interna en el Hospital Italiano el 18 de septiembre de 1929. Arena relata así el momento, dándonos la oportunidad de conocer el ánimo de Batlle, que bromeaba sobre su conocido sentimiento antirreligioso: “Dominados por su serenidad, íbamos sin preocupación aparente, hablando de trivialidades. Cuando enfrentamos a la capillita de Maroñas, sobre Cuchilla Grande, Batlle le dijo jovialmente a su hijo: "¡Este Arena, es a ratos tan absurdo, que es capaz de haberle pedido a esa virgen que me ayude!".

Al día siguiente se le realiza la primera intervención, que sale muy bien, lo que abre el camino a pensar que la prostatectomía era viable y aconsejable. Batlle estaba recuperado, ya le habían dado el alta y se aprestaba a trasladarse para pasar los dos o tres meses que lo separaban de la operación definitiva en una habitación que había alquilado en el Parque Hotel, cuando le sobrevino un ataque cardíaco. El diagnóstico de Mañé Garzón es el siguiente: “Hombre de 73 años que desde tiempo atrás estaba afectado de un progresivo prostatismo, con persistente infección urinaria, lo que puso de manifiesto una afectación cardíaca luego de la intervención quirúrgica (la talla vesical) que se manifiesta como disnea persistente y tos refleja de obstrucción broncoalveolar. Ello, la clara manifestación de un tromboembolismo del que un primer coágulo sorteó y un segundo masivo dio cuenta de su vida.”

El 20 de octubre de 1929, la multitud se concentra frente al Palacio Legislativo de Montevideo para despedir al padre del Uruguay moderno. Las imágenes muestran el cuerpo en la capilla ardiente en el Salón de los Pasos Perdidos donde se le rindieron honores de Estado y su traslado al Panteón Nacional.

A continuación el álbum de fotos de los hermanos Caruso, hasta ahora inéditas de este evento:

  • Sepelio Batlle y Ordóñez
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FUENTE: https://mascinemateca.org.uy/movie/3311