En Paraguay casi la rambla un cartel anuncia a “El Rey de las Púas”. El “monarca” habita un pequeño sótano con un mostrador y una mesa de trabajo con guirnaldas eléctricas que esperan repar ación. Sobre los estantes se acomodan un televisor, un radiograbador y muchas cajas de cartón con prolijas etiquetas clasifican: ‘Jaboneras, cubeteras, compoteras vacías”, “Motores quemados y lentos” o “Material para reparaciones de púas”.


También allí yacen un par de linternas y carreteles de cable. Sobre las paredes hay dibujos y una foto de un chimpancé con la camiseta de Peñarol. El “reinado” lo ejerce Carlos Benítez, un electricista de 59 años que llegó al barrio hace 25 y trabaja con su socio, Gerardo Semperena. Benítez aprendió electricidad en la Escuela Industrial. “Salí de tercero con diploma y pensaba que era el rey de los electricistas ”. Su primer trabajo le hizo cambiar de opinión: al intentar reparar un tuboluz descubrió que “no había aprendido nada”. Vivía en el conventillo de la calle Nueva York, donde ahora está Conaprole. En 1956 ingresó a la Central Telefónica Aguada, organizó bailes, vendió revistas y discos en la feria de Tristán Narvaja y peines y caramelos en los ómnibus.

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Hace 35 años alguien le preguntó por qué no vendía púas. Y eso qué es Y’, preguntó. Luego decidió comprar 10 púas antiguas. “Ese mismo domingo las vendí. El domingo siguiente compré 20 y las vendí. Al tercer domingo, tenía 30 y cayó un señor que cerraba un bazar y vendía púas antiguas americanas. Le compré todo ”. No fue negocio: aún conserva “miles” de esas púas.


La mayoría de sus clientes “son de edad”, dijo. Pero también “han venido muchachos jóvenes que tienen compactsy que les gusta Gardel, La Nueva Viola o Alberto Castillo. No sé hasta cuándo podré disfrutar de ser el rey de las púas, pero mientras pueda, aquí voy a estar. En este país los tocadiscos no van a desaparecer, no hay un poder adquisitivo como para que el obrero pueda deár ‘irieja, archivamos este tocadiscos y nos compramos un campad


Cuando algún cliente llega luego de dar vueltas y vueltas buscando una púa, la encuentra en su comercio y exclama “usted es un crack ”, Benítez responde “no, soy el Rey de las Púas.

Publicado en la Revista Tres del año 1996

Nos dimos una vuelta por el local para ver si continuaba abierto pero estaba cerrado, de todas formas vimos que el cartel por lo menos continua ahí, vamos a pasar otro día para ver si lo encontramos abierto y vendiendo púas.

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